sábado, 10 de septiembre de 2011

2.1 Juarez y su proyecto de nación

Juarez y su proyecto de nación

 Cuando Benito Juárez llegó a ocupar la Presidencia de la República los personajes del Partido Liberal que entonces brillaban con luz propia eran Melchor Ocampo, Ignacio Manuel Altamirano, Ignacio Ramírez, Miguel y Sebastián Lerdo de Tejada, Guillermo Prieto, Francisco Zarco, Jesús González Ortega, Vicente Riva Palacio. Eran actores que habían labrado un nombre en la arena política nacional por sus habilidades como representantes en el Congreso, o por su participación en las leyes, las armas o las letras. Juárez carecía de esos talentos. Sin embargo, frente a esa pléyade de "hombres que parecían gigantes", como los llamó Justo Sierra, Benito Juárez construyó su propio camino para alcanzar uno de los lugares más altos en la memoria nacional. Como dice Daniel Cosío Villegas, "En Juárez se dieron, en una proporción muy finamente equilibrada, el estadista y el político, es decir, el hombre de Estado, capaz de concebir grandes planes de acción gubernamental, y el hombre ducho en la maniobra política". Con esas virtudes Juárez puso en acto las leyes de Reforma que cambiaron el destino de la República. Basta recordar aquí las sustantivas:

* Separación de la Iglesia del Estado

* Nacionalización de los bienes de la Iglesia

* Registro civil de los nacimientos, casamientos y defunciones

* Instauración de la educación laica

En el manifiesto que dirigió a la nación para explicar el sentido de esas leyes, escribió: estas medidas "son las únicas que pueden dar por resultado la sumisión del clero a la potestad civil en sus negocios temporales, dejándolo, sin embargo, con todos los medios [...] para que pueda consagrarse exclusivamente [...] al ejercicio de su ministerio". De este modo, decía, el gobierno "cree también indispensable proteger en la República, con toda su autoridad, la libertad religiosa", la libertad de cultos. Estas leyes, seguidas por la determinación intransigente de su cumplimiento, dieron origen a la nación secular, sustentada no en el privilegio

1.5 EL MÉXICO POSREVOLUCIONARIO

EL MÉXICO POSREVOLUCIONARIO

                              
En la etapa previa a los periodos estudiados, en el porfiriato (1880-1910), ocurrió una serie de transformaciones estructurales en una economía que buscó incorporarse a los modelos liberales del comercio mundial de la época, poniendo las bases del capital industrial del país con inversiones extranjeras y modernización de la planta productiva. Modelo excluyente y dictatorial que culminó en la Revolución de 1910, la cual definió la orientación de la sociedad, luego de un periodo de más de una década de intensas luchas internas.

En el México posrevolucionario, el Estado, al convertirse en rector de la economía, buscó dinamizar y diversificar la estructura productiva con el objetivo de crear las bases para que ocurriera el crecimiento. Sin embargo, la inversión en la industria encontró una población con baja escolaridad, un sistema de educación técnica a nivel artesanal y un sistema profesional con oferta escasa y centrado en profesiones liberales, que en el campo de la ingeniería se dirigía a la formación de agrónomos. El acelerado desarrollo de la técnica, los descubrimientos en el campo de la ciencia, así como el auge que las nociones de articulación entre la ciencia y el Estado tuvieron en los países avanzados condujo a los primeros intentos de una política orientada a impulsar el desarrollo científico por medio del mejoramiento de las condiciones de infraestructura y de formación de recursos humanos para la investigación. El sistema de igualdad de oportunidades económicas y sociales del nuevo orden dio lugar a la creación de Escuelas Primarias Industriales de Artes y Oficios, y en 1916 a la Escuela Práctica de Ingenieros Mecánicos Electricistas y a la Escuela Nacional de Química Industrial.

A partir de 1921, el ritmo de las actividades económicas se recuperó y aparecieron nuevas actividades industriales dándose un crecimiento de la ocupación en la manufactura y los servicios y la apertura incondicional a la inversión extranjera. Se crearon también importantes instituciones que configuraron el marco económico, entre ellas el Banco de México en 1925. El impulso que se pretendió dar a la economía tuvo una orientación, caracterizada por un nuevo proceso de tecnificación, hacia los primeros intentos organizativos de la educación técnica, unificando, en 1923, este tipo de enseñanza al instituirse el Departamento de Enseñanza Técnica, Industrial y Comercial en la SEP, del que dependían la Escuela de Ingenieros Mecánicos y Electricistas, la Escuela Técnica de Maestros Constructores y la Escuela de Industrias Textiles e Institutos Técnicos Industriales. Se expandió también el sistema de educación técnica a nivel medio en toda la república, surgiendo el Sistema de Escuela Vocacional Industrial y creándose la Preparatoria Técnica como antecedente para las escuelas de altos estudios: Escuela Superior en Mecánica y Eléctrica, Escuela Superior en Construcción y Escuela Superior de Comercio y Administración. El impulso nacionalista del gobierno de Obregón dio lugar también a la fundación de la Universidad Popular, la Universidad Obrera y la Universidad Nacional del Sureste (posteriormente Universidad de Yucatán), y en 1925 a la Universidad de Guadalajara, mientras la educación agrícola se consolidó con la fundación de nuevas escuelas y el traslado de la Escuela Nacional de Agricultura a las actuales instalaciones en Chapingo, Estado de México. Sin embargo, en 1930, la oportunidad de acceder a la educación superior estaba al alcance del 1% de la población en edad de recibirla. Adicionalmente, se creó la Sociedad Científica Antonio Alzate con el objetivo de fomentar la actividad científica; en dicho esfuerzo fue determinante la creación de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en 1921.

Como parte del interés en el periodo posrevolucionario por dinamizar y diversificar la estructura productiva, la educación técnica aceleró su crecimiento y se consolidó. La escuela se constituyó en el espacio privilegiado de la formación profesional. Hasta 1929 se introdujeron numerosas innovaciones pedagógicas, administrativas y técnicas que trataron de vincular la educación con la realidad socioeconómica para transformarla. Sin embargo, el desarrollo del sistema educativo no se articuló con el sector industrial, porque tanto las industrias extractivas como las de transformación eran controladas por extranjeros. Si bien el crecimiento de la economía se vio afectado por la inestabilidad política y la crisis económica de 1929 también se propició un periodo en el desarrollo industrial fortalecido por la intervención estatal. La disminución de las importaciones hicieron posible construir un aparato industrial nacional que produjo para el mercado interno.

En la medida en que el gobierno enfatizó la necesidad de una economía autosustentada y con bajos niveles de interacción con el exterior, la ciencia y la técnica emergieron como factor esencial para el funcionamiento del Estado. Pacheco (1988: 35) señala que "los intentos del Estado por gestar la política científica tendieron a impulsar el desarrollo científico a través del mejoramiento de las condiciones de infraestructura y de formación de recursos humanos para el fomento de la actividad de investigación". Así, se acentuó el fomento de la investigación científica para el desarrollo económico e industrial, convirtiendo la experimentación y la investigación en prioridades presupuestales, mientras la reforma educativa puso énfasis en una acción sin precedente: la enseñanza técnica, que tuvo modificaciones sustanciales como la organización sistemática, que incluyó centros educativos para maestros técnicos e institutos para la capacitación de trabajadores; la orientación, que buscó capacitar al hombre para una eficiente producción material; el manejo racional de los recursos a su disposición, y la transformación del medio físico conforme a sus necesidades. El distanciamiento de la universidad del proyecto estatal explicaba parcialmente dicha atención a la enseñanza técnica que coincidía con los valores de la Revolución Mexicana y la creación de una conciencia nacional.

Para 1932 se identificaban tres grupos de escuelas técnicas dentro del sistema educativo federal: las destinadas a la enseñanza de formación artesanal, las de formación de obreros calificados y las escuelas de enseñanza técnica superior (SEP, 1981: 28) reorganizadas en el Departamento de Enseñanza Técnica, Industrial y Comercial, con el fin de abastecer la exigencia de la producción. Las reformas introducidas en la enseñanza media en 1932 partieron de la diferenciación entre la educación técnica y la enseñanza de carácter universitario, la primera orientada a formar hombres de especialidad concreta y definida, la segunda para formar hombres de pensamiento general.

El cambio más significativo en el papel de la educación se dio a partir de la década de los años treinta, con la institucionalización de la educación socialista durante el gobierno de Lázaro Cárdenas: la educación pasó de ser un objetivo social a ser un instrumento político3. Como resultado, la educación técnica aceleró su crecimiento como una respuesta económica, "con el fin de formar cuadros técnicos y profesionales, impulsar la investigación y el desarrollo tecnológico, ampliar el marco de las oportunidades educativas y reducir la dependencia económica del extranjero" (Gómez, 1982: 201).

Esta dirección de la atención educativa agudizó la confrontación entre dos tipos de formación profesional: universitario, de orden humanístico, y tecnológico, de orden científico. La respuesta por parte del Estado fue la creación del Instituto Politécnico Nacional (Buenfil, 1994). Su intención académica se resumió en la orientación profesional técnica en carreras subprofesionales o profesionales y la sustitución, como elección profesional, de carreras liberales por tecnológicas; la intención económica se resumió en la finalidad de preparación de la fuerza de trabajo para vincularse con las necesidades del desarrollo nacional para una economía independiente. A la creación del IPN, la reacción por parte de las fuerzas conservadoras no se hizo esperar y éstas crearon importantes instituciones privadas de enseñanza superior como la Universidad Autónoma de Guadalajara, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, la Universidad Iberoamericana y el Instituto Tecnológico Autónomo de México.

La creación del Instituto Politécnico Nacional (IPN) propició la incorporación de las escuelas técnicas dependientes de la Secretaría de Educación Pública; tal hecho puede verse como el origen del Sistema Nacional de Educación Técnica, antecedente directo del Subsistema de Educación Tecnológica. También mostró la fuerte intervención del Estado, el cual buscaba la formación de cuadros que posibilitaran el desarrollo industrial y de servicios. En ese contexto se atribuyó a la educación tecnológica la responsabilidad de formar los recursos humanos en apoyo al desarrollo del aparato productivo nacional, convirtiéndola en eje de la política modernizadora para el desarrollo y agente del cambio social, características que la definirían hasta el último tercio de los años setenta.

Con la educación socialista se dio un impulso sin precedente a la enseñanza rural, pero sobre todo se mantuvo una promoción sostenida de la enseñanza técnica que formaría al obrero calificado y al ingeniero mexicano, que renovaría la tecnología necesaria para el país: "Nace de una concepción pragmática de la educación para la industria, con una utilidad inmediata y clara" (Padua, 1988: 110), que en 1948, partiendo de una iniciativa del IPN, dio lugar a la creación de los institutos tecnológicos regionales.

El discurso gubernamental también hizo explícita la importancia de que fuera el Estado el encargado de organizar, mantener y estimular la investigación científica, lo que dio origen en 1936 a la creación del Consejo Nacional de Educación Superior e Investigación Científica (CONESIC), quien se encargó de coordinar y organizar la educación superior en estrecha relación con la actividad científica, sirviendo de base al desarrollo socioeconómico. Esta intervención se vio fuertemente limitada tanto por la insuficiencia de una infraestructura educativa como por el reducido apoyo y desinterés por parte de los diversos sectores sociales del país (Pacheco, 1988: 38).

La orientación socioeconómica del cardenismo (1934-1940), se tradujo en la intensificación de la reforma agraria, el apoyo a la organización y la lucha obrera, la creación de una conjunto de empresas estatales, el desarrollo de las comunicaciones, la reorganización del sistema financiero, la utilización de la política fiscal con fines de manejo económico, el fortalecimiento del Estado y una política exterior independiente. Esta política nacionalista propició el desarrollo de la infraestructura económica del país al crear la Comisión Federal de Electricidad, Altos Hornos de México, la expropiación de las compañías petroleras en manos extranjeras y la nacionalización de los ferrocarriles, así como la ejecución de programas destinados a diversificar la producción y el comercio exterior. En general, se establecieron las condiciones para el despegue industrial y se crearon las instituciones económicas, políticas y sociales de la modernización. El modelo que se buscó impulsar fue el de una economía planificada centralmente, como en ese momento también se llevaba a cabo en los países socialistas. El rasgo característico de ese periodo fue la preeminencia, en el discurso político, de la ciencia y la técnica como elementos esenciales para los cambios estructurales de la economía nacional, y la capacidad del Estado para dar congruencia y unificar variados esfuerzos dando coherencia y unidad, a lo que posteriormente llegaría a ser el subsistema de educación tecnológica.

Debido a las características del modelo económico, el Estado se convirtió en la mayor fuente laboral para los ingenieros. El aumento considerable de la inversión doméstica mediante una política de fomento a la industria, que incluyó desde los estímulos al financiamiento por medio de NAFINSA, hasta el establecimiento de las primeras plantas de la industria automotriz en 1936 (General Motors) y 1939 (Chrysler) tuvieron un profundo impacto en las estrategias implementadas para la formación de ingenieros: la educación técnica experimentó una progresiva adaptación a las necesidades económicas y sociales, y estrechó los vínculos con el sector productivo, particularmente en la industria de energéticos, con la modernización de la industria azucarera y la nacionalización de los ferrocarriles. La formación profesional tecnológica se relacionó directamente con las necesidades del sector productivo; existió un mercado profesional que creció, ampliándose el campo de la práctica profesional de los ingenieros, particularmente con la ausencia de tecnología extranjera después de la nacionalización de la industria petrolera.

1.4 Revolución mexicana

Revolución mexicana

La Revolución Mexicana

Tal vez, una de las revoluciones más famosas de todos los tiempos sea la que tuvo lugar en México entre 1910 y 1919. En este artículo conocerás a algunos de sus principales protagonistas: Madero, Villa, Zapata, Carranza...

LA REVOLUCIÓN MADERISTA (1910-1911)

En 1910, el porfiriato (la dictadura establecida por el general Porfirio Díaz en México, en 1876) había cumplido más de treinta años. Surgió entonces una figura fundamental para comprender los hechos posteriores: Francisco I. Madero. Antes de las elecciones presidenciales de 1910, este político tomó dos iniciativas importantes:

Escribió La sucesión presidencial en 1910, libro publicado en 1908, en el que manifestaba que Díaz no debía seguir en el poder.
Fundó, en 1909, el Partido Antirreeleccionista, por el que se presentaría candidato para evitar que Díaz fuera reelegido.

Tras aquellas elecciones, en las que fue reelegido Díaz, éste ordenó encarcelar a su rival. Pero Madero pudo escapar, y comenzó la sublevación con la que se inició la Revolución Mexicana. Lo primero que Madero y sus compañeros hicieron fue establecer un programa político: el Plan de San Luis (firmado en octubre de 1910, en San Luis Potosí). Madero encontró pronto el apoyo de otros revolucionarios, cuyos famosos nombres es posible que conozcas: Francisco (Pancho) Villa, Emiliano Zapata, Pascual Orozco, los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón...





En 1911, la insurrección triunfó, y Porfirio Díaz tuvo que renunciar al poder y huir del país.
LA PRESIDENCIA DE MADERO (1911-1913)

Madero fue elegido presidente de la República en 1911. Hasta ese momento, los revolucionarios habían estado unidos porque tenían algo en común: su deseo de acabar con el régimen de Díaz. Pero, posteriormente, aparecieron diferencias entre ellos.

Los seguidores de Madero querían establecer un régimen liberal que devolviera las libertades políticas a los mexicanos.
Los revolucionarios más radicales, principalmente los campesinos, dirigidos por Zapata, pensaban que había que llevar a cabo una revolución social, realizando una profunda reforma agraria basada en el reparto de tierras entre los agricultores más pobres.
El presidente Madero intentó alcanzar un acuerdo con Zapata, pero no lo logró. Los zapatistas pretendían que la revolución beneficiase a todas las clases sociales, no solo a la burguesía. Por eso, en noviembre de 1911, Zapata y los suyos proclamaron el Plan de Ayala, que anunciaba la lucha contra el gobierno de Madero (por haber traicionado a los campesinos), nombraba jefe revolucionario a Pascual Orozco, y establecía como objetivo de la revolución el reparto de tierras.

No solo Zapata y los agraristas se rebelaron contra Madero. En la ciudad de México, tuvo lugar, entre los días 9 y 19 de febrero de 1913, la llamada Decena Trágica. El general Victoriano Huerta se rebeló contra Madero, y lo destituyó para proclamarse presidente. Días después, Madero y su vicepresidente, José María Pino, fueron asesinados.






LA REVOLUCIÓN CONSTITUCIONALISTA (1913-1914)

Tras estos hechos, comenzó la llamada revolución constitucionalista. En marzo de 1913, Venustiano Carranza proclamó el Plan de Guadalupe, que rechazaba la presidencia de Huerta y pretendía continuar la política de Madero. Carranza creó el llamado Ejército constitucionalista, al que se unieron Álvaro Obregón, en el estado de Sonora, Pancho Villa, en el norte, y Zapata, en el sur y el este del país. Las tropas constitucionalistas, formadas principalmente por campesinos y gente del pueblo, derrotaron al Ejército federal de Victoriano Huerta, el cual renunció en julio de 1914. Carranza se convirtió en presidente provisional.

LA PRESIDENCIA DE CARRANZA (1914-1920)

A finales de 1914, en la Convención de Aguascalientes, renacieron las diferencias entre los revolucionarios, que quedaron divididos en villistas, zapatistas y carrancistas (seguidores de Villa, Zapata y Carranza, respectivamente). Finalmente, en 1915, los carrancistas, que defendían los intereses de la burguesía y que estuvieron apoyados por Estados Unidos, se impusieron a Zapata y Villa, que se habían reconciliado.

Villa inició en el norte una guerra de guerrillas y cruzó la frontera con Estados Unidos. Los estadounidenses enviaron, en 1916, tropas para capturarlo, pero no lo consiguieron. Zapata realizó repartos de tierras en el sur, pero, finalmente, fue obligado a refugiarse en las montañas.

En 1917, Carranza consiguió que se aprobara una nueva Constitución. Quedaron así establecidas algunas de las reformas económicas y sociales defendidas por la revolución. Carranza seguiría siendo presidente del país hasta 1920.

Zapata mantuvo la rebelión en el sur hasta que fue asesinado, el 10 de abril de 1919. Villa fue perdonado en 1920, y pudo aprovechar un rancho que le otorgó el gobierno, hasta su muerte, en 1923.


1.3 La independencia de México

La independencia de México


A principios del siglo XIX, casi todas las colonias que España tenía en América iniciaron la lucha por su independencia. En el virreinato de Nueva España, este movimiento surgió principalmente entre las clases populares. Cuando los independentistas triunfaron, el dominio colonial español y el propio virreinato desaparecieron. Nació un nuevo país, un Estado independiente: México.
                                                                                                                                                                           
LA GUERRA DE INDEPENDENCIA MEXICANA

Sin duda, dos movimientos marcaron la historia del final del siglo XVIII. Uno fue la Revolución francesa, y el otro, la independencia de Estados Unidos. Tanto una como la otra tenían su sustento en las ideas de la Ilustración. A su triunfo, las revoluciones en Francia y Estados Unidos proclamaron la igualdad de los hombres ante la ley y dieron amplias libertades a los ciudadanos; una categoría que nacía precisamente con el iluminismo francés. Desde luego, estas ideas no eran del todo desconocidas en las colonias españolas. Se sabe, por ejemplo, que el cura Miguel Hidalgo era simpatizante de la Ilustración, y que muchos de aquellos que participaron en la Guerra de Independencia de México conocían con mayor o menor profundidad las ideas del liberalismo.

 El proceso por el que México alcanzó la independencia comenzó en 1809. En ese año, se produjo el primer intento de sublevación contra el poder español: la conspiración de Querétaro, que fracasó.

El 16 de septiembre de 1810, un sacerdote llamado Miguel Hidalgo se sublevó en la ciudad de Dolores (actual Dolores Hidalgo, en Guanajuato). En su llamamiento a la rebelión, que quizá conozcas por el nombre de grito de Dolores, estuvo acompañado por otras dos figuras muy importantes: Ignacio María de Allende y Mariano Abasolo. Pero, en enero de 1811, las tropas del virrey español, Francisco Javier Venegas, mandadas por el general Félix María Calleja del Rey, derrotaron a los insurgentes en la batalla de Puente de Calderón. Poco después, los principales dirigentes del movimiento, incluido Hidalgo, fueron apresados.

Una vez arrestados fueron conducidos a a Chihuahua. En esta ciudad fueron fusilados Hidalgo, Jiménez, Allende y Aldama, cuyas cabezas fueron enviadas a Guanajuato para que fueran expuestas en las esquinas de la alhóndiga de Granaditas.

En el sur de México, los independentistas estaban dirigidos por otro sacerdote, José María Morelos, que había sido seguidor de Hidalgo. Morelos y sus hombres ocuparon Oaxaca y Acapulco, y convocaron el Congreso de Chilpancingo. Esta asamblea, que se reunió entre septiembre y noviembre de 1813, redactó dos documentos fundamentales:

La Declaración de Independencia mexicana.
La Constitución de Apatzingán, primer texto constitucional en la historia de México.

En aquellos momentos, Félix María Calleja era el virrey de Nueva España; su reacción fue muy dura y finalizó, en 1815, con la ejecución de Morelos y con el restablecimiento de la autoridad del rey español, Fernando VII.

En 1817, tras las fracasadas rebeliones de Hidalgo y Morelos, tuvo lugar la expedición de Francisco Xavier Mina (el Mozo), un antiguo guerrillero español que había luchado en su país contra el gobierno absolutista de Fernando VII. En Francia, había conocido a Servando Teresa de Mier y a otros defensores de la independencia de Nueva España. Mina zarpó hacia América en mayo de 1816, y preparó su expedición en Estados Unidos. En abril de 1817, desembarcó en México, y durante los cuatro meses siguientes, avanzó hacia el centro del país; pero, en octubre de ese año, fue apresado por los españoles y ejecutado.

Vicente Guerrero logró mantener la lucha por la independencia en el sur. En 1821, Agustín de Iturbide, un militar que había formado parte de las tropas realistas españolas, entró en contacto con Guerrero. En febrero de ese año, ambos acordaron lanzar un histórico manifiesto: el Plan de Iguala, que también es conocido por el nombre de Plan de las Tres Garantías (o Plan Trigarante) porque establecía tres condiciones para que finalizara la lucha:

Independencia de México.
Mantenimiento de la religión católica.
Igualdad de derechos para los españoles y todos los mexicanos.

El 24 de agosto de 1821, Iturbide y el virrey español, Juan O’Donojú, firmaron el Tratado de Córdoba, que declaraba la independencia de México.

MÉXICO INDEPENDIENTE

En mayo de 1822, Iturbide se proclamó emperador de México, con el nombre de Agustín I. Pero la existencia de ese Imperio Mexicano no gustó a muchos mexicanos, que se sublevaron bajo la dirección de los generales Antonio López de Santa Anna y Guadalupe Victoria. Finalmente, el 19 de marzo de 1823, Agustín I renunció al poder. Se restableció el Congreso constituyente, que proclamó la República en el mes de noviembre.

El primer presidente de la República fue Guadalupe Victoria. A partir de ese momento, se inició el conflicto entre quienes defendían una forma de gobierno centralizada y los partidarios de un gobierno federal (compuesto por varios estados autónomos), que también apoyaban a los indígenas y a otros grupos oprimidos. Guerrero, defensor del federalismo, llegó a ser presidente en 1829, al frente de los liberales, pero fue asesinado en 1831 por las fuerzas dirigidas por Anastasio Bustamante. Las rebeliones se sucedían en México. En 1833, López de Santa Anna, partidario de un gobierno centralizado, fue elegido presidente. Su gobierno conservador dominaría la política mexicana hasta 1855.

Estos son algunos personajes principales participes de la independencia de México: Juan Aldama Miguel Hidalgo, Epigmenio Gonzales, Ignacio Allende, Josefa Ortiz de Dominguez,
              Félix, José María Morelos y Pavón, Ignacio López Rayón,Hermenegildo, Juan y José Galeana, Nicolás Bravo, Mariano matamoros, Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, Francisco Mina, Agustín de Iturbide.                                                                        

1.2 La conquista - la colonia

La Conquista

La vida en el territorio de Mesoamérica seguía en curso. El poderoso señorío mexica extendía su influnecia a un gran espacio y sobre numerosos pueblos, entre ellos los que habitaban las tierras del Veracruz de hoy. Desde allá lejos, en Europa, allende el Atlántico la gente se lanzaba a investigar las nuevas rutas marítimas, en busca de materiales tan preciados como seda, oro, marfil, porcelana y especias. Apartir de 1492, comenzaron a ser exploradas las nuevas tierras descubiertas por Cristóbal Colón.

La primera expedicion fue en 1517, Francisco Hernández de Córdoba, con un grupo de españoles, salió de Cuba y arribó a Champotón, en las costas del actual estado de Campeche, descubrió y exploró a la Isla Mujeres y a Cabo Catoche, en la península de Yucatán.

La segunda expedición, en 1518, Diego Velázquez, gobernador de Cuba, envió otra expedición al mando de Juan de Grijalva, quien descubrió y exploró un río que acualmente lleva su nombre: el río Grijalva. Los expedicionarios bordearon la costa y pasaron por los ríos Tonalá y Coatzacoalcos. Al llegar al río Papaloapan, Pedro de Alvarado, uno d elos capitanes, navegó por sus aguas y volvió admirado de lo que había visto. La expedición siguió hasta el río Jamapa, junto al poblado de Boca del Río. Allí los esperaban unos emisarios del tlatoani Moctezuma, quien creía que los españoles eran enviados del dios Quetzalcóatl y venían a ocuppar el gobierno de México. La expedición continuó al norte; pasó por la isla de Sacrificios, denominada por los indigenas Chalchihuitlapazco, hasta desembarcar en un islote al que llamron San Juan de Úlua.

Pedro de Alvarado regresó a Cuba con los regalos para el rey de España y Juan de Grijalva siguió explorando la costa de Veracruz. Llegó a Nautla, Tuxpan, la laguna de Tamiahua y río Pánuco, en donde puso fin a su viaje y retornó a Cuba.

En 1518, Diego Velázquez mandó a Hernán Cortés; pero al saber de su posible rebeldía, Velázquez le retiró su aprobación. Aún así Cortés salió en 1519, con la expedición que realizaría la conquista de lo que mas tarde se llamó la Nueva España.


Cuando Hernán Cortés y sus hombres llegaron a la isla de Cozumel; de allí fueron a la Costa de Yucatán. Encontraron a Jerónimo de Aguilar, un soldado español que, junto con un reducido grupo de españoles marineros, habían naufragado en 1511. Ocho años despues hablaba maya, por lo que les sirvió de intérprete. Siguieron costeando la península de Yucatán. Al llegar al río Grijalva pelearon con los indígenas de la región. Cortés ganó la pelea y luego recibió regalos y esclavos.

En Jueves Santo de la Cena de mil quinientos diez y nueve llegaron con toda la armadaal Puerto de San Juan de Úlua. De ahí los españoles se dirigieron hacia la costa de la actual ciudad de Veracruz. Acamparon en la playa en un sitio cercano a lo que hoy es el puerto, en los arenales de Chalchicueyecan. En ese lugar Cortés recibió la primera embajada de Moctezuma Xocoyotzin, gobernande del señorío de Tenochtitlan.

Cortés fundó la Villa Rica de la Vera Cruz. La llamó asi porque llegaron el Jueves de la Cena y desembarcaron en Viernes Santo de la Cruz, y rica por aquel caballero que se llegó a Cortés y le dijo que mirase las tierras ricas y que supiese bien gobernar.

Una vez fundada la Villa Rica de la Vera Cruz, Cortés nombró el ayuntamiento, primer órgano político-administrativo. EL mismo s nombró capitán general y justicia mayor; allí escribió la primera de cinco cartas, que mandó al monarca español para justificar su proceder.

3. Conquista del Imperio Mexica y La toma de Tenochtitlán

La expedición de Cortés es la tercera que envía Diego de Velázquez gobernado de Cuba con fines de exploración y comercio. Tocan tierra en Yucatán. Encuentran a Aguilar, español que ha aprendido la lengua maya. En Campeche obsequian a Cortés a la India Malí sí, que habla nahuatl y maya.

Funda Veracruz, Moctezuma le pide no continuar. Confunde a los emisarios con sus caballos y cañones. Cortes al avanzar hacia el interior, se da cuenta de las fuertes rivalidades entre los indígenas. Al llegar a Tlaxcala derrota a Xicotencatl y establece una alianza con los tlaxcaltecas.

Avanza por sola y protestando una posible emboscada realiza la matanza de Toluca. Llega a México, Moctezuma lo recibe y le entrega simbólicamente la ciudad, Cortés hace que le muestran los libros de tributos y los mapas de la tierra. Llega a México un mensajero del resguardo de Cortés en Veracruz, le avisa de una expedición capitaneda por Pánfilo Narváez con órdenes de aprehenderlo y regresarlo a Cuba.

Cortés hace prisionero a Moctezuma, deja a Pedro de Alvarado a cargo de la ciudad, sorprende a Narváez y lo derrota. Alvarado permite una celebración religiosa e intenta despojar a los indígenas de sus joyas ceremoniales, desencadena la matanza del templo mayor, y de esta manera se realiza el levantamiento de los mexicas en Tenochtitlan.

Cortés regresa a México en medio de una rebelión de mexicas y se lamenta que estallara la rebelión. Los mexicas mantienen sitiados a los españoles que se han atrincherado en el palacio de Moctezuma. Cortés intenta apaciguar la rebelión utilizando a Moctezuma pero los tenochcas se sienten traicionados por su emperador y esto culmina en el asesinato de Moctezuma.

Los españoles son superados por los mexicas Cortés huye por medio de puentes portátiles, pierde mucha gente y casi todo el botín "es la derrota, la noche triste". Cortés se refugia en Tlaxcala durante el camino es atacado por grupos indígenas logra derrotar a algunos en Otumba. Los mexicas se dedican a reconstruir la ciudad no creen que los españoles regresen.

Estalla una peste de viruela en la ciudad, traída por un negro de la expedición de Narváez. Muere por la peste Cuitlahuac sucesor de Moctezuma.

La peste a diezmado a la población y los españoles vuelven sobre la ciudad, Cortés corta los abastecimientos y establece alianzas entre los pueblos contra los mexicas. Al mismo tiempo que avanza el cerco de Cortés, se suceden riñas internas entre la clase dominante, y son asesinados todos los príncipes y los hijos de Moctezuma. Cortés, fuertemente apertrechado arrasada la ciudad.

Los mexicas están desmoralizado, "donde están nuestros príncipes", "quién es el que nos inspira valor". Los tenochcas que aun quedan hacen base en Tlatelolco y se enfrentan a los españoles, hacen cautivos a algunos españoles y varios indígenas aliados de los mismos y los sacrifican frente al ejército de Cortés.

El hambre azota la ciudad, mientras que los españoles y sus aliados forman un numeroso ejército. Perece Tlatelolcatl uno de los últimos jefes mexicas, la rebelión comienza extinguirse. Capturan a Cuaúhtemoc último emperador mexicas el día 13 de agosto de 1521, con lo que el episodio de la conquista de México Tenochtitlan llega a su fin.

La colonia

Entre la caída de Tenochtitlán y el establecimiento del virreinato de Nueva España transcurrieron catorce años. En ese tiempo, el gobierno quedó primero a cargo de Hernán Cortés, que se autoproclamó Capitán General de Nueva España. Luego fueron nombradas las Reales Audiencias de México, dependientes de la Corona de España, con el propósito de realizar una mejor administración de la colonia.
El virreinato fue establecido en 1535, y su primer virrey fue Antonio de Mendoza y Pacheco. En su historia, la Nueva España fue regida por 62 virreyes de diferente importancia histórica, entre los que destacan Antonio María de Bucareli (1771-1779) y Fray Payo Enríquez de Rivera (1672-1680).
En esta etapa se explica el primer periodo de la colonización española, en donde se incluyen sucesos como: la fundación de la ciudad, su forma y diseño y el reparto de solares entre los conquistadores. En la segunda etapa de este periodo se exponen las características más notables de la ciudad una vez que ésta consigue su consolidación entre los siglos XVII y XVIII.

A la llegada de los españoles México-Tenochtitlán era una isla; los españoles con hábitos, costumbres y técnicas diametralmente diferentes tuvieron muchas dificultades para adapatarse al carácter lacustre de la ciudad. Entonces los españoles emprendieron la sistemática desecación del lago. Sin embargo, todavía por mucho tiempo después de su llegada seguían existiendo algunos canales que la cruzaban y que servían para el transporte de los productos del campo que la abastecían.

La ciudad alcanza hacia finales del siglo XVIII su máximo tamaño. Con 150 mil habitantes era una de las más grandes del continente americano. Conserva su diseño original: sus calles trazadas en forma de tablero de ajedrez o damero con un centro delimitado con una plaza, rodeada ésta por los edificios donde se asentaron las principales instituciones que gobernaban a la ciudad y al conjunto del territorio novohispano: el patio virreinal, la catedral, el cabildo y el Parián. A la distancia, la ciudad era una urbe baja y bien trazada sobresaliendo por su tamaño y forma las cúpulas y campanarios de sus numerosas iglesias y conventos.

La ciudad de México, además de constituirse en el más importante centro de la vida política, social y económica de la Nueva España, fue un núcleo fundamental de transmisión y creación cultural. Paulatinamente, a lo largo del periodo colonial se promueven muy diversas actividades artísticas, tales como: arquitectura, escultura y pintura. Asimismo, la poesía, el teatro y las actividades científicas como la geografía y cartografía adquieren un fuerte impulso.

En la segunda mitad del siglo XVIII la ciudad sufrió el impacto de las ideas reformadoras de la ilustración. La ciudad de México fue pieza clave de estos intentos modernizadores. Se propusieron entonces nuevas disposiciones que promovían la limpieza, el empedrado y la iluminación de sus calles más céntricas, además de impulsar la reorganización de la policía y la introducción de un nuevo estilo arquitectónico: el neoclásico, que hará que cambien4 las fachadas y edificios de estilo barroco.

EL CHOQUE ENTRE ESPAÑOLES E INDIOS en la zona central de México, en el siglo XVI, propició una nueva actitud en la población indígena que mantuvo latentes tradiciones prehispánicas, las que hasta la fecha le proporcionan un sentido de identidad colectiva y un lazo de unión muy sólido. Se transformaron los conceptos de propiedad de la tierra, privatizándola fuertemente, pero se mantuvo la tierra comunal. Se introdujo el ritual católico, aunque se conservaron muchas prácticas o creencias anteriores. En el centro de la Nueva España ( lo que hoy es el Estado de México) se manifestó la dinámica entre las dos categorías de agentes participantes del proceso de transculturación: los indios y los españoles en su relación productora, social y política. La formación de esta nueva sociedad constituyó un proceso largo caracterizado por un movimiento entre lo hispánico y lo indígena durante los siglos XVI y XVII hasta lograr una nueva clase de cultura producto del mestizaje.


El Estado de México es un ejemplo idóneo de éstos y otros mecanismos, pues se encuentra en el camino entre valles que se caracterizaron por una producción agroganadera y el centro consumidor de ellos, la ciudad de México. Esta posición intermedia le permitió conservar los rasgos indígenas a la vez que recibía la influencia española. Al mezclarse ambos, se logró una sociedad representativa de la conquista espiritual y cultural que mantiene fuertes rasgos indígenas, característicos de la realidad nacional.

Después de dominar Hernán Cortés y su hueste el antiguo Imperio mexica, el deseo de llegar a conquistar los reinos tarascos incitó a los españoles a planear la conquista del valle de Toluca, que era el paso obligado hacia Michoacán. Ésta fue realizada en dos etapas, y según los cronistas de la época, se ejecutó en forma rápida y relativamente fácil. Con esta invasión todo el territorio central quedó en poder de los españoles. Cortés, como gobernador General y justicia mayor de la Nueva España, repartió la tierra de acuerdo con los méritos de sus soldados, sin recabar previamente la autorización real y de acuerdo con la política de "hechos consumados". Para justificarse aseguró posteriormente que había sido necesario arraigar a los españoles a la tierra, con el fin de proteger a los naturales: "Yo repartí los solares a los que se asentaron por vecinos, e hízose nombramiento de alcaldes y regidores en nombre de vuestra magestad, según en sus reinos se acostumbraba".

Un problema crónico en la Nueva España fue el jurídico. Al comenzar la expedición Cortés no había celebrado capitulación alguna, de modo que no estaba autorizado para conquistar y mucho menos para poblar. Aunque hizo los repartos de acuerdo con la legislación española, quedaron siempre en entredicho por haber usurpado facultades reales no delegadas. También violó ciertas disposiciones establecidas por la Corona en materia de repartición, que surgieron debido a los desórdenes que se producían en los lugares conquistados. Una de estas disposiciones fue que "cada vecino de los primeros pobladores tenía derecho a una encomienda que legalmente no podía exceder de 500 indios ni producir más de 2 000 pesos al año".

En los valles de Toluca y México se pasó por alto este requisito. Las tierras estaban densamente pobladas, eran buenas para la ganadería, producían granos y redituaban rápidas riquezas. Así, la encomienda en un principio resistió la forma mixta de señorío- repartimiento, pues consistió, al mismo tiempo, en un poderío civil, militar y económico.

De acuerdo con la legislación, a cada uno debería proporcionársele un solar para construir su casa, que formaba parte de una peonía o de una caballería, según fuera el poblador infante o jinete. Sin embargo, en el centro de México estas reglas no se acataron en ningún momento.

Pero la insistencia de los conquistadores en solicitar cada vez más tierras, repartimientos de indios y encomiendas creó una pugna con la Corona, la cual trabajó siempre para debilitar el poder de los españoles, defendiendo cuanto podía a los naturales.

Se confirmaron los repartos que Cortés había hecho antes de esta donación. Los pueblos del valle de Toluca sujetos en encomienda al marqués fueron, entre otros, Calimaya, Tepemaxalco, Metepec y Tlacotepec, y otros dependientes de Toluca. Los demás asentamientos, que tradicionalmente dependían de Toluca, no le pertenecieron en forma específica, porque Cortés ya los había cedido a sus allegados y generales. Así, la tierra quedó repartida entre la Corona, el marqués, los encomenderos y los estancieros españoles. La zona nunca estuvo bien delimitada en el siglo XVI, ya que hubo unidades geográficas que se dividieron entre varias personas, y otros pueblos entre encomiendas y marquesado; e incluso algunos de ellos quedaron en poder de dos encomenderos.

En un principio la idea de un súbito enriquecimiento mediante el hallazgo de minas provocó que los españoles desdeñaran la tierra y evitaran ocuparse de labores agropecuarias. A quienes les interesó poseer el suelo disponían de un pequeño capital o mano de obra. La agricultura era un negocio costoso y difícil de desarrollar, pero poco a poco la tierra cobraba importancia, pues representaba un valor estable.

Los soldados exigieron encomiendas y repartimientos a Cortés, según la tradición peninsular. Así se había hecho en Andalucía, donde se repartieron, entre los caballeros venidos del norte, ciudades, aldeas, castillos y tierras en forma de feudos perpetuos, con jurisdicción sobre los habitantes. Según esta tradición, los conquistadores tenían derecho al tributo, a los servicios de trabajo de los naturales, es decir, a disfrutar del mismo prestigio que tenían los dueños de "señoríos solariegos" de la metrópoli. Todo esto, unido a la idea de las recompensas dadas a los particulares que habían hecho posible la conquista, movió a Hernán Cortés para autorizar el reparto.

En 1523 el rey instruía a Cortés sobre la necesidad de otorgar a los españoles tierras como reconocimiento a sus servicios, posesiones que serían definitivas cuando la Corona las confirmara a través de las mercedes reales.

A pesar de las órdenes reales, la colonización continuó mediante mercedes de tierras y encomiendas, pero a finales del siglo XVI la Corona evitó dar nuevas concesiones y, sobre todo, previno que no heredaran los hijos de los encomenderos el ejercicio del poder jurídico, aunque sí el derecho de sembrar y recibir tributo y servicios personales.

Una de las últimas donaciones realizadas por Cortés antes de partir a España, confirmada el 19 de noviembre de 1528 por el tesorero Alonso de Estrada, fue la encomienda del valle de Toluca, otorgada a Juan Gutiérrez Altamirano, que sobresale por su extensión, población y riqueza; cosa que ocurrió con Zinacantepec, otorgada a otro encomendero, Juan de Sámano.

Cortés dio Ecatepec a perpetuidad a doña Leonor, la hija de Moctezuma, para ella y sus descendientes, donación que rápidamente adquirió la categoría de encomienda de mestizos, en virtud de que doña Leonor se casó con el conquistador Juan Paz y el sucesor fue su hijo. Las relaciones que en esta donación se dieron respecto a sus subordinados fueron diferentes de las encomiendas dadas a los españoles.

La donación más grande, por el número de tributarios (16 015), fue la de Texcoco, debido a que en ella se habían incluido las cabeceras de Chalco y Otumba. En cambio, la encomienda más pobre respecto a todo el valle fue la de Tequisistlán, repartida entre la Corona y Juan de Tovar. El crecimiento de las encomiendas produjo algunos problemas por el uso y usufructo del suelo con las comunidades indígenas.

Por ello, durante el siglo XVI las autoridades virreinales supieron de gran cantidad de amparos interpuestos por los indígenas, relativos a propiedades dejadas en herencia, pues sin considerarlos se otorgaban nuevas mercedes. Las dificultades surgían al querer demostrar que ciertos terrenos eran usufructuados por personas ajenas. Recordemos que la propiedad privada indígena era considerada como legalmente poseída si se demostraba que era herencia en posesión privada desde tiempos anteriores a la Conquista.

Entre 1547 y 1552, el juez repartidor asignó terrenos y parcelas a las nuevas poblaciones de acuerdo con las normas españolas: dio un terreno para las casas de gobierno, de la comunidad, del hospital, algunas sementeras para la Iglesia, y junto a ellos se establecieron las dependencias de la cabecera, las oficinas de la alcaldía y las tierras del fisco. Por último, los terrenos dependientes del pueblo los repartió más apegados a la usanza indígena, empezando por los de la comunidad, la gobernación y el fisco.

A pesar de todo, se presentaron dificultades entre las etnias. En especial los matlatzincas se pusieron de acuerdo para aceptar las tierras que les correspondían. Los mexicas admitieron los terrenos que les dio el juez y algunos otomíes y mazahuas pidieron algunas sementeras y campos de labranza. Ya formados los pueblos, se les informó que no se darían tierras a quienes no las trabajaran y darían preferencia a quienes las cultivaran. Además, se respetó la tierra que había otorgado el tlatoani mexica Moctezuma.

La elección de las autoridades no siguió la forma española, ya que existían variantes regionales según la costumbre indígena. El sistema de elección siempre era muy solemne. Estos cabildos fueron la célula del gobierno municipal al combinarse la tradición indígena de elección entre los miembros más destacados de la comunidad, y la española en su variante más democrática.
El descubrimiento de nuevos yacimientos de distintos minerales en el centro y norte del territorio (desde Sonora hasta el sur de la provincia de México) permitió que gradualmente la Nueva España ocupara el lugar de privilegio, especialmente en la extracción de plata. La minería permitió el desarrollo de otras actividades asociadas, especialmente los obrajes y la agricultura, que convirtieron a las regiones del Bajío o los valles de México y Puebla en prósperas regiones agrícolas y de actividad industrial incipiente.
El comercio de la colonia era realizado a través de dos puertos. Éstos fueron Veracruz en el golfo, y Acapulco en el Pacífico. A éste llegaba la Nao de China, una nave que transportaba productos de las islas Filipinas a Nueva España y de ahí a la metrópoli. El comercio coadyuvó al florecimiento de estos puertos, de la Ciudad de México y de las regiones intermedias entre ambos. Hay que señalar que hasta finales del siglo XVIII, con la introducción de las reformas borbónicas, el comercio entre las colonias españolas no estaba permitido.
La sociedad novohispana estaba fuertemente segmentada. Por un lado, existía toda una codificación acerca de las relaciones entre los grupos étnicos. Aunque nunca fue tan severa que no permitiera el intercambio cultural o el mestizaje biológico, sí había una definición de la posición que una persona ocupaba en la escala social de acuerdo con una supuesta mezcla de sangres. Mientras más sangre española, mejor posición, por ello los españoles peninsulares (o gachupines) ocupaban las posiciones de privilegio.
Durante el período colonial se gestaron muchas de las tradiciones populares e instituciones tradicionales que dan carácter al pueblo mexicano de la actualidad.


1.1 México prehispánico

México prehispánico

El México prehispánico se le conoce a la etapa en que México era habitado por diversas culturas a lo largo de su territorio que se dividía en aridoamerica y Mesoamérica.



Aridoamerica

El territorio conocido como Aridoamérica, se localizaba al norte de Mesoamérica, en lo que hoy es el norte de México y parte de los Estados Unidos.
Aridoamérica contaba con tierras secas y un clima extremo, lo cual no propiciaba la agricultura. Por eso sus habitantes eran grupos nómadas dedicados a la cacería y a la recolección de plantas silvestres. Los habitantes de esta región eran los chichimecas.
Los chichimecas eran guerreros; invadían a otros pueblos para robar alimentos.

Los mesoamericanos luchaban contra los chichimecas, para evitar que se establecieran en sus tierras; sin embargo, cuando algunas culturas decayeron, los chichimecas no encontraron resistencia y entraron a Mesoamérica.
Fue así como se crearon nuevas culturas, producto de la mezcla entre algunos pueblos mesoamericanos y chichimecas.

Mesoamérica

Es la región centro-sureste de México y la zona norte de Centroamérica, donde florecieron las más importantes civilizaciones prehispánicas.

Como sabes, la región que llamamos Mesoamérica tiene diversos paisajes, desde las cumbres nevadas hasta las costas tropicales. En general, el clima y las condiciones naturales de la región son favorables para la vida humana. Cuando comenzó a poblarse, era más húmeda que ahora.

En muchos lugares que hoy son bastante secos, como el Valle de México, había bosques, lagos y pantanos. Abundaban los animales para la cacería y la pesca y muchas plantas que podían recolectarse.

La disponibilidad de agua, la fertilidad de la tierra y la variedad de plantas, ayudaron a que surgiera una agricultura muy productiva, de la que vivía una población más numerosa y densa que la de otros lugares de América.

La diversidad de los climas y de los productos naturales de Mesoamérica propició desde épocas muy antiguas el intercambio comercial y cultural entre zonas apartadas. Aunque cada civilización mesoamericana tuvo rasgos propios, el comercio, las migraciones y las expediciones militares difundieron la influencia de los pueblos más avanzados. Por eso hay costumbres, creencias y formas de trabajo que son comunes a todos los pueblos de Mesoamérica.

La evolución de las civilizaciones mesoamericanas es larga y complicada. Para entender mejor esa historia, los especialistas la han dividido en tres periodos, tres épocas en que los pobladores de la región comparten más o menos el mismo nivel de desarrollo cultural. Estos periodos son:

* El Formativo o Preclásico abarca desde 1800 a.C., cuando se extienden las aldeas agrícolas permanentes, hasta 200 d.C.

* El Clásico abarca del año 200 al 800. Es el tiempo de esplendor de numerosas ciudades independientes, en las que se construyeron grandes centros ceremoniales.

* El Postclásico comprende desde el año 800 hasta la llegada de los españoles. Al principio de este periodo, las ciudades más importantes de Mesoamérica fueron abandonadas o destruidas.


Olmecas

El término olmeca significa ‘Habitante de la region del hule’ (del azteca ulli, hule o caucho). Los restos olmecas más famosos son unas inmensas cabezas de piedra. Ahora puedes aprender algo más sobre este antiguo pueblo.

Los olmecas fueron uno de los pueblos que surgieron y se desarrollaron en el sur del golfo de México, a partir del año 1500 a.C., durante el llamado periodo preclásico o formativo. Dieron origen a la civilización más antigua de Mesoamérica (área que abarca el actual México y una parte de Centroamérica). Los olmecas vivían en las pantanosas selvas de los actuales estados mexicanos de Veracruz y Tabasco.

La historia de los olmecas suele dividirse en tres periodos.

Periodo olmeca I (1500 a.C.-1200 a.C.). Aproximadamente, en el año 1500 a.C. (hace 3.500 años), los olmecas ya vivían en pequeñas aldeas de la costa. Practicaban una agricultura primitiva, pero también seguían cazando y recolectando.
Periodo olmeca II (1200 a.C.-400 a.C.). Esta fue su etapa de esplendor. La influencia olmeca llegó hasta el valle de México, conocido como el Anáhuac, y los actuales estados mexicanos de Oaxaca y Guerrero. Otras culturas posteriores, como la mixteca y la zapoteca, deben mucho a los olmecas. Hasta el año 900 a.C., el principal centro olmeca fue San Lorenzo. Luego, cuando éste fue destruido, su ciudad más importante pasó a ser La Venta, donde los olmecas construyeron una pirámide de 30 m de altura, considerada una de las más antiguas pirámides mesoamericanas.
Periodo olmeca III (400 a.C.-100 a.C.). Fue la fase de decadencia olmeca. En esta época, sus centros más destacados fueron Tres Zapotes y Cerro de las Mesas. Estuvieron muy influidos por Teotihuacán y por la civilización maya.

ARTE Y CULTURA DEL PUEBLO OLMECA

Los olmecas fueron los primeros mesoamericanos que usaron la piedra en la escultura y en la arquitectura.

Sus esculturas más famosas son unas enormes cabezas de hombre esculpidas en basalto: cada una de estas cabezas colosales mide casi 3 m y pesa hasta 65 toneladas. Estas grandes estatuas fueron encontradas en los centros de La Venta y Tres Zapotes. Representan a hombres con la nariz achatada y los labios gruesos, que llevan una especie de casco circular. Otras importantes esculturas olmecas son unas pequeñas estatuillas de jade, de formas diversas, en las que suele estar representado un dios muy especial: mitad ser humano, mitad jaguar.

Los olmecas construyeron los centros ceremoniales más antiguos que conocemos en Mesoamérica. Se trata de plataformas fabricadas con tierra, adobe o bloques de arcilla secados al sol. Sobre ellas, debió haber templos y palacios; nosotros no los podemos conocer porque no han quedado restos.

El centro ceremonial de San Lorenzo tenía una planificación que luego seguiría el resto de Mesoamérica: un eje central en torno al cual se disponían las plazas y los edificios. Parece ser que en él hubo una de las primeras canchas de juego de pelota o tlachtli.

En La Venta se han encontrado varios altares y una tumba que todavía conserva restos de columnas, así como un sarcófago que recuerda la figura de un jaguar.

Debes saber que los olmecas también realizaron diversas obras en cerámica: vasos cilíndricos, platos de fondo plano y ollas con forma de globo.

Su sistema de escritura fue el precursor de los jeroglíficos mayas. Es también muy posible que en la cultura olmeca se originara el famoso calendario maya. Los olmecas también aportaron a las culturas mesoamericanas los cálculos matemáticos.

Así pues, debes valorar todas las aportaciones culturales que nos dejó este pueblo. La olmeca ha sido considerada durante mucho tiempo la cultura ‘madre’ más importante de la historia de México.

Mexicas o aztecas         


Al parecer, la palabra ‘azteca’ hace referencia a un lugar mítico, Aztlán, situado, posiblemente, al norte del actual México. Pero los aztecas se denominaban a sí mismos ‘mexicas’.

La civilización azteca se desarrolló en Mesoamérica, a partir del siglo XIV, durante el llamado periodo posclásico. Hasta el siglo XVI de nuestra era, los aztecas dominaron el centro y el sur de México, y crearon un gran imperio, que desapareció tras la conquista española.

FUNDACIÓN DE TENOCHTITLÁN

Cuando la cultura tolteca decayó, durante el siglo XII d.C., muchos pueblos llegaron a la meseta central de México, a los territorios que rodean el lago de Texcoco. Los aztecas, que fueron de los últimos, tuvieron que conformarse con establecerse en la zona pantanosa del oeste del lago. Estaban cercados por enemigos poderosos que les exigían tributos, y la única tierra firme que ocupaban eran los islotes del lago, rodeados de ciénagas.

En 1325, los aztecas fundaron la ciudad de Tenochtitlán, situada donde se encuentra la actual ciudad de México. Los aztecas convirtieron el lago, que era poco profundo, en superficies muy fértiles, llamadas chinampas. Eran unas islas artificiales en las que se cultivaban verduras, hortalizas y flores, y también les servían para criar aves. Además, los aztecas construyeron puentes para unir esas islas con la tierra firme; levantaron una especie de acueductos, y excavaron canales por toda la ciudad para hacer posible el transporte de mercancías y personas.

En la arquitectura de Tenochtitlán destacaban los edificios religiosos; eran gigantescas pirámides escalonadas, en cuya parte superior construían templos. Poco a poco, Tenochtitlán se convirtió en una gran ciudad, con una extraordinaria actividad comercial.

EL IMPERIO AZTECA

Los aztecas establecieron alianzas militares con otros pueblos. Gracias a ello, y a su propio poder, lograron crear un imperio que se extendía desde México central hasta la actual frontera con Guatemala.

La máxima autoridad de los aztecas, y de su imperio, era el tlatoani, el supremo gobernante, que tenía un poder absoluto en cuestiones políticas, militares y de justicia. ¿Quieres saber el nombre de los tlatoanis aztecas? Fueron los siguientes (entre paréntesis verás las fechas de su reinado): Acamapichtli (1361 o 1375-1395), Huitzilíhuitl (1396-1417), Chimalpopoca (1417-1427), Itzcóatl (1427-1440), Moctezuma I (1440-1469), Axayácatl (1469-1481), Tizoc (1481-1486), Ahuízotl (1486-1502), Moctezuma II (1502-1520), Cuitláhuac (1520) y Cuauhtémoc (1520-1521).

A principios del siglo XV, los aztecas gobernaban desde Tenochtitlán un enorme territorio, de forma conjunta con el reino de Acolhuacan y la ciudad de Tlacopan. Tenochtitlán, Acolhuacan y Tlacopan formaron la Triple Alianza para derrotar a los tepanecas. Cien años después, los aztecas habían logrado el poder absoluto.

DESAPARICIÓN DEL IMPERIO AZTECA

Durante el siglo XVI, crecieron las divisiones y los conflictos en el imperio. El enfrentamiento con algunos pueblos de la región facilitó, finalmente, la derrota de los aztecas frente a los invasores españoles, que contaron con la alianza de uno de aquellos pueblos enemigos de los aztecas: los tlaxcaltecas.

En 1519, el español Hernán Cortés había sido bien recibido por Moctezuma II, lo que no evitó ni la muerte del soberano azteca ni la conquista de Tenochtitlán por los españoles, en agosto de 1521. El último emperador azteca fue Cuauhtémoc. Aunque había logrado expulsar a Cortés de Tenochtitlán en 1520, no pudo evitar la derrota final azteca, y fue ejecutado por los españoles en 1525.

LA RELIGIÓN AZTECA: DIOSES Y SACRIFICIOS

Los principales dioses aztecas eran Huitzilopochtli (dios del Sol y de la guerra), Coyolxauhqui (diosa de la Luna), Tláloc (dios de la lluvia) y Quetzalcóatl (símbolo de la sabiduría).

Los sacrificios, de animales y de seres humanos, eran muy importantes en la religión azteca. El máximo honor para un guerrero era morir en batalla u ofrecerse voluntario para ser sacrificado en una ceremonia importante. Los aztecas también realizaron las llamadas guerras floridas; servían para extender las tierras de su imperio, pero también para conseguir prisioneros en los señoríos cercanos y luego sacrificarlos. Los aztecas creían que la sangre humana ofrecida en esos sacrificios alimentaba a los dioses solares; pensaban que así el Sol podría salir cada día, permitiendo la continuidad de la vida humana, animal y vegetal sobre la Tierra.

EL ARTE Y LA CULTURA AZTECAS

En el arte azteca destacan, sobre todo, las impresionantes pirámides que nombramos antes. Pero también fue muy importante el arte plumario, es decir, el realizado con plumas de aves. Los aztecas nos han dejado muy bellas y originales muestras, que hacían con plumas de aves procedentes de los bosques tropicales del sur de México y Guatemala. Un ejemplo muy famoso es el penacho de Moctezuma, un gran tocado o corona hecho con plumas de quetzal y adornado con oro.

Los aztecas utilizaban la escritura pictográfica grabada en papel o en piel de animales. Todavía se conservan algunos de estos escritos, llamados códices.

Tras la conquista española, muchos textos aztecas fueron recopilados en libros escritos en lengua náhuatl. Entre ellos, los Anales de Tlatelolco, los Códices Matritenses, la Colección de cantares mexicanos y Los romances de los señores de la Nueva España.
Zapotecas

El pueblo zapoteca vive en el golfo de México. Los zapotecas pertenecen a la familia lingüística otomangue, y su origen se remonta a hace casi 3.000 años, cuando sus primeros miembros se establecieron en el actual estado mexicano de Oaxaca (concretamente, en la sierra, en el valle central y en istmo de Tehuantepec). Los zapotecas, que recibieron la influencia del pueblo olmeca, desarrollaron una importante cultura en Mesoamérica (la zona central y del sur del actual México, y Centroamérica), a partir del año 1000 a.C., durante el llamado periodo preclásico o formativo.

LOS ANTIGUOS ZAPOTECAS

Fase de origen y desarrollo (1000 a.C.-300 a.C.). Como ya hemos visto, los zapotecas se asentaron en el área de Oaxaca en torno al año 1000 a.C. Hace, aproximadamente, 2.600 años (en el 600 a.C.), ya habían desarrollado una escritura y un calendario propios. Su principal centro ceremonial era Monte Albán, que estaba situado cerca de la actual ciudad de Oaxaca de Juárez. En Monte Albán se han encontrado centenares de estelas con inscripciones, que se conocen como ‘los danzantes’, pues las figuras representadas parece que bailan. Durante esta primera fase, los zapotecas comenzaron a construir tumbas rectangulares; en ellas se han hallado ofrendas y representaciones del dios de la lluvia: Cocijo.

Segunda fase (300 a.C.-100 d.C.). Durante esta etapa aparecieron elementos que más tarde serían fundamentales en la cultura maya. Aunque Monte Albán siguió siendo la capital zapoteca, se desarrollaron otras ciudades importantes, como Yagul, Teotitlán y Zaachila, que también se encuentran en el estado de Oaxaca. En todos estos centros se construyeron juegos de pelota (para practicar el tlachtli).

Fase de apogeo (100 d.C.-800 d.C.). Este tercer periodo, que coincidió con el esplendor de Teotihuacán, marcó el auge zapoteca. Monte Albán, Yagul y Zaachila alcanzaron su mayor desarrollo. Además, la presencia zapoteca llegó a Huajuapan, Juchitán, Piedra Labrada y algunos lugares situados en los actuales estados mexicanos de Puebla y Guerrero.

Fase de decadencia (800 d.C.-1520). El declive de los zapotecas se explica por la aparición de otro pueblo, el mixteco, que ocupó Monte Albán y dominó casi toda su zona de influencia. La principal ciudad zapoteca pasó a ser Zaachila. A pesar de ello, los zapotecas consiguieron conservar cierta independencia, derrotaron a varios pueblos vecinos y resistieron ante los aztecas (que querían someterlos). Al igual que los otros pueblos de la región, los zapotecas perdieron su vida independiente tras la conquista española, a comienzos del siglo XVI.

LOS ZAPOTECAS ACTUALES

Más de 500.000 zapotecas viven hoy en día en México. A pesar de haber sufrido marginación y pobreza durante siglos, han podido conservar sus tradiciones, formas de vida, creencias y organización social. Aunque hay distintos grupos de zapotecas, todos ellos se sienten orgullosos de mantener su identidad cultural; es decir, una cultura propia. El principal elemento de su cultura es su lengua: el zapoteco. Si tuviéramos que decir el nombre de un famoso zapoteca, sin duda, ése sería el de Benito Juárez, que fue presidente de México y una de las más importantes figuras de la historia de este país en el siglo XIX.

Teotihuacanos

En el noreste del valle de México, algunos grupos se instalaron en el valle de Teotihuacan para formar algunas aldeas agrícolas, aprovechando los manantiales y las tierras fértiles del lugar. Cerca de Teotihuacan se encontraban importantes yacimientos de obsidiana, cristal volcánico de color negro usado para fabricar herramientas e instrumentos de trabajo; gracias a eso, Teotihuacan extendió su dominio a muchos lugares. La gente del pueblo se dedicaba, fundamentalmente a la agricultura; cultivaba maíz, frijol, chile y calabaza.

El desarrollo de Teotihuacan fue lento. Hacia el año 400 a.C., la población constituía un asentamiento de unas cuantas aldeas a las que se sumarían los sobrevivientes de Cuicuilco, los cuales contribuyeron a engrandecer la ciudad. Este centro ceremonial alcanzó su máximo esplendor entre los años 350 y 650 d.C.

La fuerza de la organización teotihuacana, y de otras culturas clásicas, derivaba de la religión. En Teotihuacan se veneraron dioses como: Tláloc (dios de la lluvia) y Quetzalcóatl (señor del viento y de la aurora), que posteriormente fueron adoptados por otros pueblos.

La grandeza de este Estado teocrático se produjo gracias al poder político ejercido por los sacerdotes, quienes monopolizaban los conocimientos, cumplían las funciones religiosas, controlaban la administración, la producción y el comercio. Teotihuacan fue una gran sede comercial. Construyó canales para la irrigación de sus parcelas y llegó a controlar la producción de toda la cuenca de México. Se hicieron grandes plazas, habitaciones para los sacerdotes, una calle principal conocida como Calzada de los Muertos y grandes templos dedicados al Sol, la Luna y Quetzalcóatl. Las paredes de los templos se aplanaban con una masa de yeso y arena, llamada estuco, sobre la cual pintaban murales. Alrededor del centro ceremonial vivía la gente del pueblo.

Los artesanos teotihuacanos fueron muy apreciados en Mesoamérica; hicieron vasijas, ollas, platos y vasos que se diferencian de la cerámica de otras culturas por el color y el decorado. Cerca de Teotihuacan se encontraban importantes yacimientos de obsidiana, cristal volcánico de color negro usado para fabricar herramientas e instrumentos de trabajo. Con la obsidiana y el jade tallaron máscaras, cuchillos, orejeras, collares y figurillas; también trabajaron la concha y el hueso.

El poderío de los teotihuacanos se eclipsó intempestivamente, entre el año 650 y 700 d.C. Teotihuacan sufrió una gran emigración de la que se desconocen las causas. El único rastro de su cultura se depositó en los toltecas, los cuales conservaron muchos de sus rasgos y harían gala de haberse convertido en sus descendientes.

Toltecas

El pueblo tolteca

Los toltecas fueron uno de los principales pueblos que habitó Mesoamérica (la zona que engloba el centro y sur del actual México y casi toda Centroamérica) antes del dominio azteca.

¿QUIÉNES FUERON LOS TOLTECAS?

El pueblo tolteca se desarrolló en Mesoamérica, a partir del siglo VIII, durante el llamado periodo posclásico. En lengua náhuatl, la palabra tolteca evoca la idea de 'maestro constructor'.

HISTORIA DE LOS TOLTECAS

Hacia el siglo VIII de nuestra era, los toltecas emigraron desde el norte de lo que ahora es México. Doscientos años más tarde, en el siglo X, fundaron la ciudad de Tula, a la que también llegaron emigrantes de la abandonada ciudad de Teotihuacán. En Tula, que estaba situada a unos 64 kilómetros de la actual ciudad de México, los toltecas crearon un estado que dominó por las armas a los pueblos vecinos.

Pero, aunque constituyeron una sociedad militar, los toltecas también desarrollaron una avanzada cultura. Conocían las técnicas para fundir metales y para trabajar la piedra. También se preocuparon por la astronomía. Su arte refleja influencias de Teotihuacán y de la cultura olmeca.

De las ruinas de Tula, destacan sus tres templos piramidales. El mayor de ellos es conocido por el nombre de la Estrella Matutina; en su parte superior están los atlantes, columnas de casi cinco metros de altura que tienen forma de guerrero. Parece que este templo estaba dedicado a Quetzalcóatl, dios que los toltecas tomaron de culturas anteriores y que más tarde adoptarían también los aztecas. En Tula se han encontrado restos de seis juegos de pelota.

El periodo de apogeo de Tula tuvo lugar entre los años 950 y 1100, en la denominada fase Tollan (llamada así porque muchos piensan que Tula fue la mítica ciudad de Tollan, de la que hablan la tradición indígena y las crónicas españolas de la conquista). En su momento de máximo esplendor, Tula alcanzó una extensión de 14 kilómetros cuadrados, en la que vivieron casi 60.000 personas.

La cultura tolteca decayó en el siglo XII, cuando los chichimecas y otros pueblos invadieron el valle central. Tula fue saqueada, destruida e incendiada por los chichimecas, en torno al año 1150. Aproximadamente en el 1200, los toltecas se desplazaron hacia el sur y conquistaron la ciudad maya de Chichén Itzá, que se convirtió en su capital y en un importante centro religioso. Pero, finalmente, los toltecas del sur fueron absorbidos por los mayas. La caída de Tula y del poder tolteca abrió el camino para la ascensión de otro pueblo mesoamericano: el azteca.

Totonacas

Los totonacas eran un pueblo indígena mesoamericano de la zona de Veracruz en México. Formaban una confederación de ciudades; pero hacia principios del Siglo XVI se encontraban bajo el dominio de los mexicas. Su economía era agrícola y comercial y tuvieron grandes centros urbanos:

El Tajín (300-1200), máximo exponente del esplendor de la cultura totonaca,

Papantla (900-1519).

Cempoala (900-1519).

La cultura Totonaca (hay quien traduce la palabra totonaco, como "tres corazones", en referencia a los tres centros que animan esta cultura) destaca por la cerámica muy variada, la escultura en piedra, la arquitectura monumental y avanzada concepción urbanística de las ciudades.
En 1519 tuvo lugar una reunión entre 30 pueblos totonacas en la Ciudad de Cempoala. Ello sellaría para siempre su futuro y el de todas las naciones mesoamericanas. Se trata de la alianza que establecieron con el conquistador español Hernán Cortés para marchar juntos a la conquista de Tenochtitlan. Los totonacas voluntariamente aportaron 13 000 guerreros a la empresa de Cortés,1 que por su parte, se hacía acompañar de unos 500 españoles.2 El razonamiento de los totonacas fue que los españoles los liberarían del yugo mexica, pero una vez lograda la derrota del imperio mexica, los totonacas, incluidos los de Cempoala, fueron sometidos al Imperio español, y a continuación evangelizados y en parte aculturizados por las autoridades virreinales primero y mexicanas después.

Fueron convertidos en siervos de los conquistadores españoles bajo el sistema de encomiendas, convirtiéndose en siervos de los colonos españoles y caciques indígenas, particularmente en el naciente cultivo de caña de azúcar, durante la gobernación de Nuño de Guzmán.3 Poco tiempo después, Cempoala fue deshabitada y su cultura extinguida y olvidada. La cultura totonaca volvió a ser descubierta a fines del siglo XIX por el arqueólogo e historiador mexicano Francisco del Paso y Troncoso.4

Los totonacas se desarrollaron en la parte central de Veracruz y hacia el clásico tardío, su área ocupacional llegaba al sur hasta la cuenca del río Papaloapan, al oeste a los municipios de Acatlán estado de Oaxaca, Chalchicomula estado de Puebla, el Valle de Perote, las sierras de Puebla y de Papantla y las tierras bajas del río Cazones. Lo más relevante de la cultura totonaca se alcanzó durante el clásico tardío cuando construyeron centros ceremoniales como El Tajín, Yohualichán, Nepatecuhtlán, Las Higueras, Nopiloa y el Zapotal. Esta zona es conocida como el totonacapan, el sufijo nahuatl -pan (sobre) refiere "lugar" o "tierra".5

Son admirables los adelantos y perfección de formas alcanzados en la elaboración de yugos, palmas, hachas, serpientes cobra, caritas sonrientes y las esculturas monumentales de barro. Al parecer, los totonacas formaron parte del imperio de Tula y a partir de 1450 fueron conquistados por los nahoas de la Triple Alianza y se unieron a las tropas.


Los mayas


Los mayas son uno de los pueblos indígenas americanos que todavía existen en la actualidad. Sus antepasados crearon un calendario de tal precisión, que aún hoy nos asombra.


Cuando hablamos de los mayas, nos referimos al grupo de pueblos que pertenecen a la familia lingüística maya o mayense. La civilización maya surgió en Mesoamérica (área que engloba el centro y sur del actual México y casi toda Centroamérica) hace unos 3.500 años (en el 1500 a.C.), y alcanzó su máximo apogeo hace unos 1.600 años (en el 400 d.C.).

A lo largo de la historia, han habitado en un espacio geográfico muy concreto: Centroamérica. Han estado, o están, presentes en parte de México (en los actuales estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Tabasco y Chiapas), en casi toda Guatemala y en algunas regiones de El Salvador, Belice y Honduras.

Pero los mayas y su cultura forman parte también de nuestro presente. En la actualidad, aproximadamente tres millones de personas hablan alguna de las 28 lenguas mayas (entre ellas, la quiché y la yucateca). Viven en comunidades rurales agrícolas, aunque también son muchos los que emigran a las ciudades en busca de empleo.

A continuación, vas a aprender algo más sobre la antigua cultura maya, la que floreció en Mesoamérica hace muchos, muchos años...

HISTORIA DE LOS MAYAS

La agricultura del maíz fue la base de la economía de los antiguos mayas. Vivían en una sociedad muy jerarquizada. Estaban gobernados por una autoridad política y por un sumo sacerdote. Su historia suele dividirse en tres grandes periodos:

Periodo preclásico o formativo. Comenzó hace, aproximadamente, 3.500 años (en el 1500 a.C.). Durante esta primera etapa, los mayas recibieron la herencia cultural de otro gran pueblo mesoamericano: los olmecas.

Periodo clásico. Se extendió, aproximadamente, desde el año 300 d.C. hasta el 900 d.C. Se trata de la época de esplendor de la civilización maya. Fue entonces cuando se construyeron los grandes centros ceremoniales de Uaxactún y Tikal (Guatemala). Además, la influencia maya llegó a las tierras bajas del centro y del sur, donde se fundaron otras famosas ciudades: Palenque y Yaxchilán (México), Quiriguá (Guatemala) y Copán (Honduras). Por razones que no conocemos, estos centros fueron abandonados a mediados del siglo IX d.C., y sus habitantes emigraron a Yucatán.

Periodo posclásico. Abarca desde el 900 d.C. hasta la llegada de los españoles (principios del siglo XVI). A partir del siglo XI, los mayas recibieron la influencia de los toltecas, como lo muestra el gran centro ritual de Chichén Itzá (en el norte de la península de Yucatán). Por entonces se consolidó la Liga de Mayapán, una alianza de los jefes de esta ciudad y los de Chichén Itzá y Uxmal. La Liga de Mayapán dominó Yucatán durante dos siglos. Pero, después, casi todas las ciudades mayas fueron abandonadas de nuevo. Solo quedó Mayapán, que continuó ejerciendo su dominio sobre el resto de los pequeños señoríos de la región.

Los primeros contactos entre los mayas y los españoles se produjeron en 1511, cuando desembarcó en sus costas Jerónimo de Aguilar. Años después, los conquistadores españoles dominaron todo el territorio habitado por los mayas, que se encontraban en su fase de decadencia.

ARTE Y CULTURA DE LOS MAYAS

El arte y la cultura de los mayas aún nos asombran. Veamos, primero, algunos aspectos de su arte.

Si queremos comprobar muestras de su arquitectura monumental, basta con contemplar las ruinas de Palenque, Uxmal, Mayapán, Copán, Tikal, Uaxactún, Quiriguá, Bonampak y Chichén Itzá. Estos grandes recintos eran ciudades, y no solo importantes centros ceremoniales. Estaban compuestos por una serie de estructuras con forma de pirámide escalonada (en cuya parte superior había templos), que se agrupaban alrededor de plazas.
Las principales características de la escultura maya son el uso del relieve, la monumentalidad, la utilización del color y de los signos jeroglíficos, y la importancia de las líneas curvas. Buen ejemplo son las estelas encontradas en Tikal, Copán y Quiriguá. Pero, tal vez, la cumbre de la escultura maya sean los paneles de Palenque.
La pintura mural alcanzó una gran perfección y calidad. Los murales más importantes que se conservan son los de Bonampak (en Chiapas, México).

Por lo que respecta a otros aspectos de su cultura...

Los mayas desarrollaron una escritura jeroglífica. Gracias a ella, pudieron dejar constancia de su mitología, de su historia y de sus ritos religiosos (que fueron grabados en inscripciones y pintados en estelas y edificios). Pero, además, los mayas también dejaron escritos que realizaban en códices de papel amate (corteza de árbol) o en pergaminos de piel de venado. Se conservan tres de estos códices: el Códice de Dresde, el Códice de París y el Códice Tro-cortesiano.
Desde el siglo XVI, se realizaron numerosas compilaciones en lengua maya: obras religiosas (el Popol Vuh y los libros de Chilam Balam), dramáticas (Rabinal Achi), enciclopédicas (Libro de los Bacab) o de canciones y poemas (Cantos de Dzitbalché).
Establecieron un calendario muy complejo y preciso, y fueron grandes matemáticos.
¿Quieres saber el nombre de sus principales dioses? Estos son algunos: Kukulcán (dios del viento), Chac (dios de la lluvia), Itzamná (dios de los cielos y del saber), Ixchel (diosa de la Luna) y Hunab Ku (deidad única y creadora).
Uno de los rituales mayas más importantes era el juego de pelota. Se practicaba en un recinto que había en casi todos los centros ceremoniales.